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Relación entre maltrato infantil y problemas de conducta en estudiantes de nivel primaria

Claudia Rocío Bueno Castro

a presente investigación es correlacional, tiene el objetivo de identificar la relación entre maltrato infantil y problemas de conducta en estudiantes de primaria. La muestra está compuesta por 106 menores, seleccionados a través de la escala de detección de maltrato infantil de muestreo intencional y de participación voluntaria de tres Primarias del Estado de México. Los instrumentos aplicados son Escala de

L

Resumen.

Diversus Nexus

Vol. 1

Índice

Artículos y Ensayos

Detección de Maltrato Infantil y Escala de Detección de Problemas de Conducta, para establecer la relación existente entre ambas variables. El análisis y procesamiento de los datos aplicó técnicas de estadística descriptiva e inferencial. Encontrando una correlación positiva entre abuso físico y emocional con problemas de conducta y de tipo negativo entre  abandono físico y emocional con problemas de conducta; asimismo existe mayor correlación del maltrato en niñas que en niños.

 

   PALABRAS CLAVE: Maltrato infantil, problemas de conducta

Familia.

   Para entrar en materia es importante reconocer lo trascendente que es el grupo familiar en el desarrollo psicosocial de sus integrantes, para ello se retoma a Beutler, Burr, Bahr y Herrin[1], quienes refieren que la familia en su carácter social y de relevancia en las interacciones en su interior, y al ser un espacio de interacciones fundamentalmente afectivas; tiene como rasgo diferencial que las interacciones implican a la persona en su conjunto; sus objetivos son la intimidad, la cercanía, el desarrollo, el cuidado mutuo y el sentido de pertenencia; se estimula el cariño, el altruismo, la implicación mutua y educación.

 

    Asimismo la familia es la primer institución socializadora y tiene una influencia importante en el aspecto psicosocial al asignar las pautas básicas de la personalidad de un sujeto en un todo, de acuerdo a las nociones ideológicas que ese sistema elabora, refiriéndose a la introyección de normas y valores sociales[2], se puede decir, que la socialización comprende dos aspectos fundamentales: un aspecto de contenido o qué es lo que se transmite (valores inculcados en la familia), y un aspecto formal o cómo se transmite (disciplina familiar, a partir de las estrategias y mecanismos que utilizan los padres para transferir los contenidos de la socialización)[3], también Riesman[4], menciona que esta institución sienta las bases para la formación del carácter social.

 

   Sin embargo la familia no siempre cumple con la función de favorecer el desarrollo del individuo y de prepararlo para su inserción en el medio social, de una forma satisfactoria para él y para su entorno, esto como consecuencia de la violencia o maltrato que pueda estar viviendo en el interior de su “hogar”. El maltrato infantil es una problemática que ocurre con frecuencia e inestabilidad variable y dentro de ambientes familiares los cuales pueden ser muy diversos[5].

Por otra parte Neuman[6], refiere que la familia es el espacio donde surgen las patologías individuales y sociales, en interacciones de inusitada gravedad manifestándose en violencia física, verbal, sexual entre otras que son capaces de subrayar graves padecimientos psíquicos y de comportamiento, que pueden propiciar problemas sociales, sin embargo debido a cuestiones culturales no suele denunciarse, al contrario en ocasiones se solapa u oculta en argumentos disfrazados de un proceso educativo o socializador[7].

Antecedentes de maltrato.

   Al investigar con respecto al maltrato infantil resulta interesante el dato que la primera vez que se defendió a una niña por malos tratos ante un tribunal, fue en Nueva York, en 1874 y sólo gracias a la legislación para la protección de los animales pudo ser amparada legalmente, porque no existían leyes para la defensa de la infancia y es hasta 1924 que se proclama en Ginebra la primera Declaración de Derechos de niño y el 20 de noviembre de 1959, es cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración de los Derechos de los Niños[8]y es el 26 de Enero de 1990 que México firma dicha declaración, entrando en vigor el 21 de octubre del mismo año[9]. Sin embargo, es atrayente el siguiente dato, en 1852 se hizo la primer descripción de lesiones por malos tratos por Toulmuche, médico forense y Tardieu en 1968 presenta por primera vez el síndrome del niño maltratado[10].

   Amato[11], menciona que en el siglo XIX, aparecen cuatro aspectos fundamentales en el cambio de la conceptualización de los malos tratos: a) el estudio científico; b) instalación de los primeros hospitales infantiles; c) extensión del trabajo remunerado a los niños y d) creación de las primeras sociedades dedicadas a la prevención de la crueldad hacia los niños.

   Cabe señalar que en México, el primer antecedente de una investigación sistematizada se tiene en 1977 realizada en el Centro Médico Nacional de México[12]. Es necesario señalar que han surgido una serie de estudios que abarcaban la incidencia y sus consecuencias[13].

   Aunado a lo mencionado, Milner y Crouch (2004, citado en Moreno, 2006), refieren que debido a las características del desarrollo de los menores y del tipo de maltrato serán las consecuencias de éste, si bien es cierto se han encontrado  generalidades, no es posible hablar de aspectos determinantes tanto en las circunstancias como en los factores de tipo preparante, que llevan a los adultos a maltratar a sus hijos (por ejemplo: antecedente de haber vivido maltrato, el estilo de afrontamiento a los problemas y características de sus hijos, entre otros), pero es necesario continuar con investigaciones sistematizadas.

Factores relacionados al maltrato.

   En este aspecto Amato[14]menciona básicamente tres modelos explicativos:

  1. modelos de primera generación, los cuales consideran que los padres maltratadores, presentaban una serie de trastornos psíquicos que los hacia desarrollar comportamientos anormales o aberrantes hacia los menores (hijos).

  2. modelos de segunda generación o enfoques de interacción social, en estos se reconoce la multicausalidad del abuso infantil, identificando los factores de los padres, del niño y ecológicos. Contiene a su vez tres modelos: modelo transaccional, modelo de los componentes.

  3. modelos de tercera generación, centrada en el papel que desempeñan las cogniciones de los padres en el maltrato infantil, considerando el estadio cognitivo y el cognitivo – conductual

 

   Como se puede observar ante la problemática del maltrato infantil se han dado diversas explicaciones, ejemplo de ello, es lo mencionado por Garbarino y Kostelny[15] quienes encontraron correlación entre el maltrato infantil y el estrés socio económico.

Con respecto al maltrato físico, Belsky[16], refiere principalmente dos variables la hiperactividad negativa y el estilo atribucional sobre la conducta negativa de los niños y sobre el comportamiento positivo. Otro aspecto se refiere a las expectativas irrealistas de los padres al esperar de sus hijos conductas maduras, que son inapropiadas para la edad de éstos[17].

 

   En lo referente al abandono o negligencia física, se atribuye a la falta de habilidades en el cuidado de los hijos, a un desconocimiento de las etapas evolutivas,  retraso mental, depresión, aspectos situacionales, maternidad adolescente o sin pareja, también las formas de enfrentar y resolver los problemas que llevan a la falta de implicación conductual - psicológica, eliminación de actividades y búsqueda de apoyo social inapropiado.

 

   El abandono emocional, concierne con las dificultades de los cuidadores para dar solución a situaciones conflictivas durante el periodo de crianza del niño, careciendo de criterios adecuados para imponer normas conductuales, que llevan al niño a reaccionar de forma negativa a las demandas de los padres y éstos a su vez generan nuevos episodios de conflicto violentos que con frecuencia concluyen en ataques físicos, verbales o ambos[18].

Concepto y tipos de maltrato.

   Ahora bien, por Maltrato infantil, se entiende a las “lesiones físicas o psicológicas no accidentales ocasionadas por los responsables del desarrollo, que son consecuencia de acciones físicas, emocionales o sexuales, de comisión u omisión y que amenazan el desarrollo físico, psicológico y emocional considerado como normal para el niño”[19], en este último punto es fundamental considerar la edad cronológica, desarrollo cognitivo y emocional del menor, aunado a la existencia o no de problemas orgánicos.

   Con respecto a las manifestaciones del maltrato infantil, son diversas, es decir son de tipo activo (abuso) y/o pasivo (abandono) que van desde el institucional, hasta enfermar, agravar o fingir de forma deliberada un padecimiento de salud en el menor.

   Pero para la presente investigación, solo se abordan los siguientes:

   Abuso físico: acción no accidental que provoca daño físico o enfermedad. Dicho maltrato es empleado como una forma de corregir, disciplinar, educar y castigar, lo que genera una idea que legitima el uso de castigos, incluso a nivel social.

   Abandono físico: se presenta cuando las necesidades básicas no son atendidas por ningún miembro adulto de la familia. Se incluye la falta de asistencia educativa y servicios de salud.

   Abuso psicológico: es un tipo de crianza donde existen demandas excesivas que superan las capacidades del niño (a); por ende, persiste el desconocimiento de sus necesidades y la falta de satisfacción de éstas, ello  afecta seriamente su autoestima, el desarrollo de su personalidad y su integración social[20].

Características de los padres.

   Por otra parte con repecto a los padres violentadores estudios, señalan tres factores:

  •    Social (padre o madre no biológica, familia monoparental, edad de los padres, falta de educación, historia de maltrato infantil, entre otros)

  •    Biológico (reactividad psicofisiológica, deficiencias neuropsicológicas y problemas de salud física)

  •   Cognitivo afectivo (falta de autoestima, problemas en el procesamiento y codificación de la información, expectativas diferentes, evaluaciones negativas, atribuciones diferentes, menor empatía, entre otras)

 

   Miller[21]menciona que es importante considerar y estudiar los diferentes contextos sociales y culturales. Asimismo  Fontana[22], mencionó:

 

   “El padre que maltrata, no es un tipo de persona: son diversos. Sus motivos no pueden asociarse con la pobreza, con la crueldad, con la ira, con un concepto erróneo de la disciplina, con nuestra filosofía de la educación de los hijos o con la violencia en nuestra sociedad “[23].

 

   No obstante que dicho autor relaciona más el origen del maltrato a las características sociológicas y aun biológicas del que castiga. Si bien no se descartan se comulga más con el punto mencionado por Miller[24], de los aspectos sociales y culturales.

   De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren por homicidio 31 000 menores de 15 años. De estas una importante proporción son ocasionadas por maltrato infantil  y que erróneamente se atribuyen a caídas, quemaduras, accidentes entre otros aspectos[25].

   Con respecto a la prevalencia en México de acuerdo al Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños y el Informe Nacional sobre Violencia y Salud, reportó que, 2 niños con menos de 14 años mueren cada día a causa de la violencia en México.[26].

   Por otra parte, de acuerdo a cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática[27], proporcionó resultados que reflejan la situación a nivel nacional con respecto al maltrato existente en los hogares mexicanos:

   En uno de cada tres hogares del Área Metropolitana de la Ciudad de México, se registra algún tipo de violencia; de cada 100 hogares donde el jefe es hombre; en casi 33 se registra algún tipo de violencia por 22 de cada 100 de los dirigidos por mujeres; los miembros más frecuentemente agresores son el jefe del hogar, 49.5%, y la cónyuge, 44.1%; las víctimas más comúnmente afectadas son hijas, hijos, 44.9%, y cónyuges 38.9%; las expresiones de maltrato emocional en los hogares con presencia de agresiones de tipo emocional sufrieron gritos 86% y 41%, enojos mayores; las formas de maltrato que con más frecuencia se presentan en la violencia física, fueron los golpes con el puño, 42%; bofetadas, 40% y con objetos 23 %

   Otros datos interesantes son los recabados y publicados por la Cámara de Diputados de la LIX Legislatura[28], los cuales obtuvo a partir de la información disponible proveniente de las procuradurías de la Defensa del Menor y la Familia,en los DIF estatales, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia durante el periodo 1999-2003; el maltrato a menores, mostrando el siguiente patrón:

   En más del 50% de los casos denunciados no se comprueba el maltrato; del total de denuncias de maltrato, aproximadamente el 50% recibe atención; el 40% de los maltratados son menores de entre 6 y 12 años de edad, primero de infantes que reciben educación primaria, seguido de niños en edad preescolar y, en tercer término los lactantes. Es evidente que el abuso se verifica ante la total indefensión de los menores; el porcentaje de los menores agredidos varía de acuerdo al grupo de edad al que pertenece, durante este período tenemos que el 18.7% de los menores atendidos son de 0-3 años, el 12.1% de 3-5 años y con 40.1% son menores de 6-12 años de edad, siendo este grupo de edad el que recibe mayores maltratos; el tipo de maltrato más frecuente es el físico, le siguen, por orden de frecuencia, la omisión de cuidados y la agresión emocional; los otros tipos de maltrato presentan menores frecuencias, pero no por ello deben subestimarse pues la explotación laboral, la negligencia y el abuso sexual constituyen situaciones de grave sufrimiento para quienes los padecen, y la sociedad no puede permanecer indiferente ante estas situaciones; en general, se observa que los principales agresores de los menores se encuentran en el entorno cercano a los mismos, sea familiar, escolar o vecinal.

 

   En 2005 el INEGI concentró el porcentaje de casos atendidos por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia según tipo de maltrato de 2002 a 2004, en donde se observa la constante del maltrato físico como el de mayor incidencia en la región centro; con un promedio de 32.88% en el periodo mencionado, seguido de la omisión de cuidados con 26.94% promedio y el maltrato emocional con 21,93% en promedio[29].

   Para el año 2009 el Estado de México ocupaba el primer lugar en denuncias por maltrato en todo el país con una cantidad de 3,762 de las cuales en 57.7% se comprueba el maltrato, pero solo el 10.8% de estas últimas son presentadas ante el Ministerio Público. En los estados de Michoacán, México, Nayarit, Colima y el Distrito Federal se atienden más casos de niñas que de niños, destacando que en Michoacán la proporción de niñas atendidas a partir de 2006 ha sido del doble con respecto a los niños[30].

Prevalencia e incidencia.

Consecuencias.

   Los malos tratos hacia los niños tienen consecuencias que afectan aspectos emocionales, las principales se refieren a la reproducción del mismo, alteraciones en el rendimiento académico, en el ajuste psíquico individual y en el tipo de relaciones en las que participa, asimismo un amplio repertorio de comportamientos alterados y los retrasos; en aspectos que de acuerdo a la edad del menor se esperaría diera una respuesta “adecuada”, estas consecuencias se pueden manifestar a corto y largo plazo[31].

    Amato[32], hace la siguiente división:

  1. efectos a corto y mediano plazo, se refiere al desarrollo emocional y de la personalidad; funcionamiento intelectual; ajuste escolar y desarrollo de la competencia social.

  2. efectos a largo plazo, enfermedad mental, abuso sexual, delincuencia y actos violentos.

 

    Para fines del presente trabajo se aborda tanto el desarrollo de competencia social como y la posterior presencia de actos violentos. Con respecto al primer punto la autora menciona que los estudios demuestran que los menores maltratados muestran altas tasas de agresividad, difícilmente pueden desarrollar un modelo de relación con sus pares, basados en la igualdad y en la confianza.

   Sin embargo al referirse a la relación del maltrato infantil con la presencia posterior de conductas delictivas y actos violentos, las cifras no son consistentes, es decir, en estudios retrospectivos existe una fluctuación del 9% al 84%; pero en los de tipo prospectivo el porcentaje se mantiene alrededor del 20%[33].

Problemas de conducta.

   Uno de los primeros retos en la investigación al manejar problemas de conducta es distinguir entre agresividad y violencia, principalmente en niños. Al retomar el concepto de agresividad se entiende como una reacción instintiva de autodefensa o de protección del territorio o de los seres hacia quien se tiene un apego  mientras que el concepto de violencia se refiere a la acción deliberada de causar daño ya sea a otras personas o a objetos[34][35].

   La agresión expresa una predisposición emocional universal, pero se halla sujeta a la adaptación cultural y al aprendizaje individual y ante ello se puede manifestar de dos formas: una reactiva, cuando consiste en una respuesta instintiva de liberación de estimulación agresiva, e instrumental, cuando busca la consecuencia de un objeto premeditado, como cuando una persona golpea a otra para robarla[36].

   Para algunos autores no existe una diferencia clara entre agresividad y violencia, ante ésto Berkowitz[37], sustenta que la diferencia exitente es un asunto de grado, definiendo la agresión como cualquier forma de conducta que pretende herir física o psicológicamente a alguien y la violencia como una forma extrema de agresión, un intento premeditado de causar un daño grave.

   Ahora bien, Marcelli y Ajuriaguerra[38], mencionan que la violencia del preadolescente no forma parte de lo cotidiano, pero pueden darse casos, manifestando la presencia de violencia material que implica la destrucción de objetos, del aula, saqueos de locales, estas son más propias de bandas y de condiciones socioculturales desfavorables, siendo impulsivas, no premeditadas iniciadas como un juego donde las consecuencias no son consideradas, sin embargo no dejan de lado que también puede estar presente el comportamiento deliberado y tendiente a la antisocialidad. Por otra parte Farrington[39] menciona los siguientes indicadores durante la infancia y adolescencia, relacionados con el comportamiento antisocial: trastornos de conducta, impulsividad, robo, vandalismo, resistencia a la autoridad, agresiones físicas y/o psicológicas, maltrato entre iguales, huída de casa, absentismo escolar, crueldad hacia los animales entre otras, mientras que para  Cuevas[40], la conducta antisocial se refiere a aquel comportamiento que infringa las normas social o la ley que implique un daño contra otro, incluyendo por ende destrucción de la propiedad, crueldad con individuos o animales, mentiras, peleas o ataques físicos, robo, escapar del colegio o de casa, cometer actos agresivos, entre otros.

  Justicia y colaboradores[41], realizan una recopilación de posturas e investigaciones para comprender el comportamiento inadecuado en los menores y potencialmente antisocial; refiriendo la existencia de factores exógenos (familia, escuela y amigos) y factores endógenos (características individuales).

   Al observar la relación de dicho comportamiento con otras variables identificaron que la exteriorización de problemas de comportamiento e impulsividad correlacionan positivamente con el desarrollo de trastornos de conducta y la aparición de conducta violenta; además la impulsividad informada por el profesorado y por el alumno, el bajo control y los problemas de atención correlacionaron positivamente con los casos de alumnos entre 10 y 13 años que afirmaban haber realizado actos delictivos.

   Con respecto al factor exógeno que es la familia, se refiere a la forma de educar puesto que si el niño aprende a responder a la autoridad mediante la agresión y la manipulación, tendrá dificultades para interactuar con éxito en el ambiente escolar donde las figuras de los adultos y de la autoridad están presentes en el convivir cotidiano del niño. Su estilo de interacción se inclinará hacia el enfrentamiento, de oposición, que será potencialmente violento. Estudios longitudinales mostraron que la baja supervisión parental, la disciplina basada en el castigo físico y el rechazo de los hijos por parte de los padres, predicen el comportamiento violento[42][43].

   Otro factor son los medios de comunicación que ante la presencia constante de escenas violentas logran que el comportamiento inapropiado se vaya naturalizando; con respecto a la escuela puede intervenir la crisis de valores de ésta, las discrepancias entre las formas de distribución de los espacios, de organización de tiempos, entre otros[44].

Finalmente, se entiende como problemas de conductas a aquellos comportamientos y pensamientos no habituales o no esperados socialmente por los adultos, asimismo tiene dos manifestaciones, es decir pueden ser externalizados o internalizados.

  Las conductas externalizadas como la agresión, distractibilidad e hiperactividad pueden ser vistas como comportamientos donde predomina la impulsividad y un déficit de control del yo[45], mientras que las conductas internalizadas como ansiedad, depresión, aslamiento social e introversión se manifiesta un alto control del yo[46].

Valencia y Andrade[47], mencionan la dificultad y confusión existente al indicar conducta antisocial y problema de conducta; los primeros pueden estudiarse básicamente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM – IV), que los aborda desde un diagnóstico psiquiátrico.

Cabe señalar que el instrumento utilizado retomó los indicadores del DSM IV –TR y el concepto de conductas antisociales, como “aquellas que van contra el bien común, atentan contra la estructura básica de la sociedad, destruyen sus valores fundamentales y lesionan las formas esenciales de convivencia”[48], también se puede entender a la conducta antisocial como aquella que ocasiona algún tipo de daño o dolor en otra persona y se realiza a sabiendas que puede producirlo, haciendo la observación que si bien puede presentarse sin la intención implicita de causar un daño, pero sí con el conocimiento previo de que puede generarlo[49].

El objetivo del trabajo fue la correlación de posibles problemas de conducta y maltrato infantil en niños, de nivel primaria, considerando que los trastornos que tienen inicio en la infancia son los más graves y persistentes, sin embargo son quienes reciben atención más tardía[50].

  Se aplicó la “Escala de detección de Maltrato Infantil” nivel primaria”[51], la cual explora satisfacción o no de necesidades afectivas y de apoyo del menor, abuso físico, abuso emocional y abandono físico. Consta de 28 reactivos, con un Alpha de Crombach de 0.787 y varianza explicada del 50.5%.

  El segundo Instrumento fue “Escala de detección de problemas de Conducta” nievel primaria”[52], explora el comportamiento físico y verbal, así como el manejo del enojo. Consta de 17 reactivos con un Alpa de Crombach de 0.832 y varianza explicada de 60.78%.

   La población inicial fue de 446 menores (51% niñas y 49% niños), de tres escuelas de zonas rurales o suburbanas del Valle de Toluca (comunidad de Fabrica Maria del Municipio de Otzolotepec, de la cabecera de San Felipe del Progreso y de San Isidro del Municipio de Almoloya de Juárez). Y la muestra se conformó por 106 menores (49% niñas y 51% niños) que al aplicar la escala de maltrato infantil nivel primaria obtuvieron una puntuación de 44 a 51 puntos.

   Los resultados de la aplicación de ambas escalas fueron sometidos a la prueba “Spearman”, con la finalidad de identificar la correlacion entre maltrato infantil y problemas de conducta, tomando aquellas que fueron significativas en el nivel 0.05 y 0.01.

CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA

 

GRÁFICA 1. GRADO ESCOLAR

Método.

   De los 106 menores 19.9% (n=19) en tercero, 29.2% (n=31) en cuarto, 35.8% (n=38) en quinto y 17% (n=18) en sexto de los cuales del género femenino son 7, 21, 14 y 10 respectivamente y del género masculino 12, 10, 24 y 8 respectivamente, es decir 50.9% (n=54) niños y 48.1% (n=52) niñas.

GRÁFICA 2. INCIDENCIA DE MALTRATRO DE ACUERDO A LA COMUNIDAD

   De los 106 niños que presentaron puntuaciones relacionadas con maltrato 12% (n=13)  fueron de la localidad de Fábrica María (9 niñas y 4 niños), del Municipio de Otzolotepec, 48% (n=51) de la cabecera del Municipio de San Felipe del Progreso (22 niñas y 29 niños), finalmente 40% (n=42) de la comunidad de San Isidro de Almoloya de Juárez (21 niñas y niños respectivamente). El 99% (n=105) de los menores viven con padres y hermanos.

 

GRÁFICA 5. OCUPACIÓN DE LOS PADRES

    Como se observa en la gráfica la ocupación de las progenitoras de los menores se dedican básicamente a labores del hogar, siendo en la localidad de San Isidro en donde reportaron los menores un mayor número de madres que se dedican a laborar fuera de casa y con respecto a la figura paterna, principalmente se dedica a trabajar y es Fabrica María el lugar en el que se reportó un mayor número que se dedican a las actividades del hogar.

TABLA 1. CORRELACIÓN r DE PEARSON (+1.00 A -1.00) RESULTADOS GENERAL

   En los casos en los cuales los niños no reciben el apoyo en las actividades cotidianas o bien no se satisfacen sus necesidades afectivas, a la par de aquellos a los que no se supervisa las actividades de auto cuidado; suelen reaccionar de forma pasiva, es decir, no desarrollan problemas de conducta, son mejor portados, con mayor tolerancia a la frustración y por ende de sus impulsos.

 

   Pero a los menores a quienes sus progenitores suelen decirles frases degradantes o reciben poca tolerancia de éstos, suelen reaccionar con berrinches, son desobedientes, no asumen responsabilidades y culpan a los demás de sus actos.

 

   Se identificó relación de violencia activa con los problemas de conducta, en otras palabras a los menores a quienes sus padres o cuidadores suelen golpearlos; reaccionan rompiendo objetos, les quitan cosas a los demás por molestar o porque les agradan, maltratan a los animales, escapan de casa y de la escuela, pueden consumir bebidas alcohólicas, muestran baja tolerancia a la frustración y de su control de impulsos, ello se manifiesta a partir de rabietas, desobediencia y enojo al momento en que las cosas no son como ellos desean, asimismo pueden agredir físicamente cuando se sienten agraviados o los demás no satisfacen sus deseos.

 

TABLA 2. CORRELACIÓN r DE PEARSON (+1.00 A -1.00) DEL GÉNERO FEMENINO

   De acuerdo con los resultados de la submuestra femenina (n=52); las niñas que son  golpeadas suelen hacer berrinches, ser desobedientes, no asumen la responsabilidad de sus actos culpando a los demás o bien mienten sin ser necesario. Asimismo presentan baja tolerancia a la frustración cuando las cosas no son o resultan como desean, por ello se muestran enojadas y tienden a manifestarlo físicamente (golpean). Es decir, pueden presentar problemas de conducta.

   De acuerdo a otras de las correlaciones las menores a las cuales sus progenitores les dicen frases degradantes o reciben poca tolerancia, suelen tener las mismas reacciones que aquellas que viven abuso físico sin embargo; no desarrollaron problemas de conducta.

TABLA 3. CORRELACIÓN r DE PEARSON (+1.00 A -1.00)DEL GÉNERO MASCULINO

   En la submuestra masculina (n=54); en los casos en los cuales los niños no reciben el apoyo en las actividades cotidianas o bien la satisfacción de las necesidades afectivas no suelen destruir objetos, ni les quitan las cosas a los demás tampoco presentan conductas parasociales (molestar a los animales, escaparse de la casa o de la escuela, y/o consumir bebidas alcohólicas),suelen ser más tolerantes a la frustración y manejo de sus impulsos cuando se sienten agredidos o cuando no ser satisfechos sus deseos. Es decir no presentan problemas de conducta.

   Con respecto a las causas del maltrato infantil Moreno[53], retoma autores como Garbarino y Kostelny, quienes encontraron correlación entre maltrato infantil y el estrés socieconómico, ello trasladándolo a la información obtenido en el estudio la comunidad que presento mayor incidencia fue San Felipe dónde el 85% de las madres y 0% de los padres se dedican al hogar y el 15% de las madres y 92% de los padres trabajan, pero la comunidad con menor incidencia fue Fabrica María, entidad en la cual el porcentaje de madres y padres que trabajan son mayor que en las otras dos localidades.

   De acuerdo a lo encontrado en la investigación, en la incidencia el 26.5% de los menores de los 449 a los cuales se les aplicó el intrumento viven maltrato por parte de sus padres o cuidadores, porcentaje menor al mencionado por INEGI[54], con respecto al género no es significativa la diferencia (49% niñas y 61% niños), sin embargo fue el género masculino con mayor frecuencia; pero de acuerdo a la Red por los Derechos de la Infancia en México[55], se atienden más niñas que niños, lo cual indica la necesidad intervención también en los niños.

   Neuman[56], argumentaba que las familias es el espacio donde surgen las patologías individuales y sociales, en interacciones violentas, lo cual se reflejó en el hecho de poco más del 20% de los menores a los que se les aplicó el instrumento obtuvieron puntaje para presumir vivir maltrato por parte de sus cuidadores y coincide con lo encontrado por UNICEF[57].

   Cabe señalar que el porcentaje de niños que viven maltrato familiar es equiparado al que presentan problemas de conducta (23%), ello coincide con lo mencionado por Pino y Herruzo[58], que visualizaron a la familia como aquella interacción donde no siempre se cumple con la función de favorecer el desarrollo del individuo y prepararlo para su inserción al medio social.

   Por otra parte, en los casos en los cuales los niños viven maltrato en su forma pasiva, suelen reaccionar de la misma manera, lo cual contrasta con los casos contrarios, es decir a mayor abuso físico y emocional de los padres los menores presentan problemas de conducta (comportamiento antisocial, de acuerdo a Cuevas)[59] ello coincide con lo encontrado con autores como Amato[60].

   Se puede explicar la polaridad de la reacción de los menores a las manifestaciones de la violencia que reciben, con el hecho de que se van adaptando y aprenden a manipular las circunstancias al ambiente, en el cual a mayor descuido, mejor se comportan como una forma de ganar la atención de quien le rodea y aquellos a los que se les trata de forma abusiva reaccionan de la misma forma pero en ambos casos es una forma de autoprotección[61].

   En conclusión, los menores de la muestra que vivieron maltrato si presentan repercuciones en su comportamiento, cabe señalar que impacta más en las niñas que en los niños, por ello puede presentarse el hecho de ser a quienes más se les atiende, sin embargo es necesario atender a ambos géneros y continúar con las estratégias que puedan disminuir la presente problemática y entonces si poder creer esa idea de la “bella y felíz infancia”.

Discusión.

Fuentes.

  • [1]Citado en MUSITU, G., ESTÉVEZ, E., JIMÉNEZ, T., & HERRERO, J. Familia y conducta delictiva y violencia en la adolescencia. En YUBERO, E. LARRAÑAGA, & B. A., Convivir con la violencia, Castilla, Ediciones de la Universidad de Castilla - La Mancha, 2007, p.24.

  • [2]KAMINSKY, Socialización, México. Editorial Trillas. 1990

  • [3]MUSITU, G., ESTÉVEZ, E., JIMÉNEZ, T., & HERRERO, J. Familia y conducta delictiva y violencia en la adolescencia. En YUBERO, E. LARRAÑAGA, & B. A.,Convivir con la violencia, Castilla, Ediciones de la Universidad de Castilla - La Mancha, 2007,pp. 135-150.

  • [4]Citado por TABERNER, Sociología y educación. El sistema educativo en sociedades modernas. Funciones, cambios y conflictos (Segunda ed.). España. Editorial Tecnos. 2002

  • [5] EGELAND Y SROUFE, 1981, citado en PINO, M., & HERRUZO, J., Consecuencia de los malos tratos sobre el desarrollo psicológico. (F. U. Lorenz, Ed.) Revista Latinoamericana de Psicología, 32 (002), 2000, p. 4.

  • [6]NEUMAN, Elias, Victimología, Argentina, Editorial Universidad, 2001

  • [7]MUSITU, G., ESTÉVEZ, E., JIMÉNEZ, T., & HERRERO, J. Familia y conducta delictiva y violencia en la adolescencia. En YUBERO, E. LARRAÑAGA, & B. A., Convivir con la violencia, Castilla, Ediciones de la Universidad de Castilla - La Mancha, 2007, pp. 135-150.

  • [8]CLEMENTE, A., VILLANUEVA, L., & ADRÁN, J. El menor ante la violencia. Proceso de victimización. España, Universitat Jaume I, 2002, pp. 21-39.

  • [9]GOBIERNO DE MÉXICO, Secretaria de Relaciones Exteriores. Recuperado el 8 de Abril de 2011, de Secretaria de Relaciones Exteriores: http://www.sre.gob.mx/tratados/, (s/r de Abril de 2011)

  • [10]AMATO, Maltrato infantil en La pericia psicologica en violencia familiar, Argentina, Ediciones la Roca, 2004. (pp. 134-135)

  • [11]Ibid,pp. 131 – 180

  • [12]CAMARA DE DIPUTADOS LIX LEGISLACURA. (s/f de Febrero de 2005). Camara de Diputados. gob. Recuperado el 08 de Octubre de 2010, de Centro de Estudios y de Opinión Pública: http://www.diputados.gob.mx/cesop/doctos/VIOLENCIA-MENORES.pdf

  • [13]Existiendo la creación de una serie de instrumentos para evaluarla, sin embargo en varias ocasiones no son dados a conocer.

  • [14]AMATO, La pericia psicologica en violencia familiar, Argentina, Ediciones la Roca, 2004, (pp. 166 – 176.

  • [15] Citado en MORENO, J., Revisión de los principales modelos teóricos explicativos del maltrato infantil. (U. Veracruzana, Ed.) Enseñanza e Investigación en Psicología, 11 (002), 2006 (pp. 271-292).

  • [16]Ibid

  • [17] OLIVA, MORENO, PALANSKY Y SALDAÑA, 1995 Ibid

  • [18]MORENO, J., Revisión de los principales modelos teóricos explicativos del maltrato infantil. (U. Veracruzana, Ed.) Enseñanza e Investigación en Psicología, 11 (002), 2006, pp. 271-292.

  • [19] MARTÍNEZ Y DE PAÚL, 1993, citado por VILLANUEVA, L. El menor maltratado: Indicadores y consecuencias psicológicas. En L. VILLANUEVA, & R. CLEMENTE, El menor ante la violencia. Proceso de victimización. España, Editorial Universitat Jaume I. 2002,p. 43.

  • [20]CLEMENTE, A., VILLANUEVA, L., & ADRÁN, J. El menor ante la violencia. Proceso de victimización. España, Universitat Jaume I, 2002, pp. 21-39.

  • [21] Citado en MORENO, J., Revisión de los principales modelos teóricos explicativos del maltrato infantil. (U. Veracruzana, Ed.) Enseñanza e Investigación en Psicología, 11 (002), 2006,pp. 271-292.

  • [22]FONTANA, V, En defensa del niño maltratado. México, Editorial Pax. (1979).

  • [23]Ibid, p. 98

  • [24]MILNER, J. Factores de riesgo. En J. SANMARTÍN, Violencia contra los niños (Segunda edición), España, Editorial Ariel, 2002, pp. 39-58.

  • [25]ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, Notas descriptivas N. 150. Recuperado el 19 de Julio de 2012, de Maltrato infantil: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/index.html. Agosto de 2010

  • [26]UNICEF, Violencia y maltrato, en http://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6932.htm, recuperado el 21 de marzo de 2013.

  • [27]INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA E INFORMÁTICA.. INEGI. Recuperado el 08 de Octubre de 2010, de INEGI: http://www.inegi.gob.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2003/violencia03.pdf, 23 de Noviembre de 2003

  • [28]CAMARA DE DIPUTADOS LIX LEGISLACURA. Camara de Diputados. gob. Recuperado el 08 de Octubre de 2010, de Centro de Estudios y de Opinión Pública: http://www.diputados.gob.mx/cesop/doctos/VIOLENCIA-MENORES.pdf. s/f de Febrero de 2005

  • [29]Datos Estadísticos de Menores Maltratados, SNDIF, citado en RED POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA EN MÉXICO. La violencia contra niños, niñas y adolescentes en México. Miradas regionales. México: http://www.derechosinfancia.org.mx/ensayoicm2010.pdf. 2010.

  • [30]Ibid

  • [31]FRIEDERICH Y WHEELER, 1982; LAMPHEAR, 1986, citados en PINO, M., & HERRUZO, J., Consecuencia de los malos tratos sobre el desarrollo psicológico. (F. U. Lorenz, Ed.) Revista Latinoamericana de Psicología, 32 (002), 2000, p. 24.

  • [32]AMATO, La pericia psicologica en violencia familiar, Argentina, Ediciones la Roca, 2004,pp.176 – 180.

  • [33]PINO, María., y HERRUZO, Javiar,. Consecuencia de los malos tratos sobre el desarrollo psicológico. (F. U. Lorenz, Ed.) Revista Latinoamericana de Psicología, 32 (002), 2000, p. 24.

  • [34]SANMARTÍN, J, La mente de los violentos. España, Editorial Ariel, 2002

  • [35]MARCELLI Y AJURIAGUERRA, Psicopatología del niño: Manual. España, Editorial Masson (1996)

  • [36]REY ANACONA, C. Trastorno Disocial. Evaluación, tratamiento y prevención de la conducta antisocial en niños y adolescentes. Colombia, Editorial Manual Moderno, (2010).

  • [37]1996, Ibid

  • [38]MARCELLI Y AJURIAGUERRA, Psicopatología del niño: Manual. España, Editorial Masson (1996)

  • [39] 2005, citado en JUSTICIA, F., BENÍTEZ, J., PICHARDO, M. C., FERNÁNDEZ, E., GARCÍA, T., & FERNÁNDEZ, M. Aproximación a un nuevo modelo explicativo del comportamiento antisocial. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 4 (2) (9), 2006. pp. 131-150

  • [40]CUEVAS, M. Los factores de riesgo y la prevencion de la conducta antisocial. En A. SILVA, Conducta antisocial: un enfoque psicológic, México, Editorisl Pax. 2003. (págs. 25-64).

  • [41]JUSTICIA, F., BENÍTEZ, J., PICHARDO, M. C., FERNÁNDEZ, E., GARCÍA, T., & FERNÁNDEZ, M. Aproximación a un nuevo modelo explicativo del comportamiento antisocial. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 4 (2) (9), 2006. pp. 131-150

  • [42]FARRINGTON, 2005, Ibid

  • [43]MUSITU, G., ESTÉVEZ, E., JIMÉNEZ, T., & HERRERO, J. Familia y conducta delictiva y violencia en la adolescencia. En YUBERO, E. LARRAÑAGA, & B. A., Convivir con la violencia, Castilla, Ediciones de la Universidad de Castilla - La Mancha, 2007 (pp.. 135-150).

  • [44]JUSTICIA, F., BENÍTEZ, J., PICHARDO, M. C., FERNÁNDEZ, E., GARCÍA, T., & FERNÁNDEZ, M. Aproximación a un nuevo modelo explicativo del comportamiento antisocial. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 4 (2) (9), 2006. pp. 131-150

  • [45]ROBINS, JOHN Y CASPI, 1980, citado en VALENCIA, M. D., & ANDRADE, P. Validez del Youht self report papa problemas de conducta en niños mexicanos. International Journal of Clinical and Health Psychology, 5 (003), España, 2005 (pp. 499 – 520).

  • [46]BLOCK Y BLOCK, 1980, Ibidem

  • [47]VALENCIA, M. D., & ANDRADE, P. Validez del Youht self report papa problemas de conducta en niños mexicanos. International Journal of Clinical and Health Psychology, 5 (003), España, 2005 (pp. 499 – 520) en http://redalyc.uaemex.mx/pdf/337/33705306.pdf .

  • [48]RODRÍGUEZ, Criminología Clinica, México, Editorial Porrúa, Segunda edición, 2008 (p. 4)

  • [49]REY ANACONA, C. Trastorno Disocial. Evaluación, tratamiento y prevención de la conducta antisocial en niños y adolescentes. Colombia, Editorial Manual Moderno, 2010.

  • [50]CARAVEO, MEDINA, TAPIA, RASCÓN, Y VILLATORO, 1992, en ROBINS, JOHN Y CASPI, 1980, citado en VALENCIA, M. D., & ANDRADE, P. Validez del Youht self report papa problemas de conducta en niños mexicanos. International Journal of Clinical and Health Psychology, 5 (003), España, 2005 (pp. 499 – 520

  • [51] BUENO, C. Escala de detección de Maltrato Infantil” nivel primaria, Ixtlahuaca, Universidad de Ixtlahuaca CUI, (Sin publicar), 2010

  • [52] BUENO, C. Escala de detección de Problemas de Conducta” nivel primaria, Ixtlahuaca, Universidad de Ixtlahuaca CUI, (Sin publicar), 2010

  • [53]MORENO, J., Revisión de los principales modelos teóricos explicativos del maltrato infantil. (U. Veracruzana, Ed.) Enseñanza e Investigación en Psicología, 11 (002), 2006 (pp. 271-292).

  • [54]INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA E INFORMÁTICA.. INEGI. Recuperado el 08 de Octubre de 2010, de INEGI: http://www.inegi.gob.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2003/violencia03.pdf, 23 de Noviembre de 2003

  • [55]RED POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA EN MÉXICO. La violencia contra niños, niñas y adolescentes en México. Miradas regionales. México: http://www.derechosinfancia.org.mx/ensayoicm2010.pdf. 2010.

  • [56]NEUMA, Elias, Victimología, Argentina, Editorial Universidad, 2001

  • [57]UNICEF, Violencia y maltrato, en http://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6932.htm, recuperado el 21 de marzo de 2013.

  • [58]PINO, M., & HERRUZO, J., Consecuencia de los malos tratos sobre el desarrollo psicológico. (F. U. Lorenz, Ed.) Revista Latinoamericana de Psicología, 32 (002), 2000 (pp. 253-275).

  • [59]CUEVAS, M. Los factores de riesgo y la prevencion de la conducta antisocial. En A. SILVA, Conducta antisocial: un enfoque psicológico, México, Editorisl Pax. 2003. (págs. 25-64).

  • [60]AMATO, La pericia psicologica en violencia familiar, Argentina, Ediciones la Roca, 2004. (págs. 131 - 180).

  • [61]MUSITU, G., ESTÉVEZ, E., JIMÉNEZ, T., & HERRERO, J. Familia y conducta delictiva y violencia en la adolescencia. En YUBERO, E. LARRAÑAGA, & B. A., Convivir con la violencia, Castilla, Ediciones de la Universidad de Castilla - La Mancha, 2007 (pp. 135-150).

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